LA CARICATURA POLÍTICA


PUBLICADO POR: JOSÉ OMAR ZEVALLOS VELARDE

La caricatura política es una herramienta lúdica de comunicación, diestra en hacer circular mensajes, por lo general, no subordinados al discurso de quienes detentan el poder o ejercen algún tipo de control estatal. De hecho, se trata de un recurso que incorpora información que rápidamente es capaz de sumarse a una conciencia común. Revela tensiones y juicios acerca de personajes, colectividades o acontecimientos, y a la postre, no solo advierte, sino que induce una mirada de la realidad. Su estudio, en este sentido, constituye una alternativa interesante de investigación, que privilegia la interpretación de signos en un tiempo y espacio determinados, para reconocer datos no siempre evidentes en otras fuentes de conocimiento. 
Es además un elemento importante en los medios de comunicación impresos, pues desde los orígenes del periodismo, se ha incluido un espacio para la crítica gráfica a través de la caricatura y que muchas veces resume en un pequeño espacio, lo que se podría explicar en un editorial de 500 palabras. Allí radica su valor y su importancia para los lectores; pero es además, una opinión, como la de cualquier columnista, y es responsable de lo que publica.
Es verdad que los medios de comunicación tienen una línea política definida, pero en tanto haya el respeto por la libertad de expresión y el caricaturista mantenga una ética sin renunciar a sus ideas, cumplirá un rol importante que los lectores aprecian y disfrutan.
Los caricaturistas políticas se han enfrentado a lo largo de la historia a diversas vicisitudes que vena desde las amenazas de los políticos caricaturizados, hasta la censura del medio donde trabajan, que muchas veces ceden a la presiones de los grupos de poder.
Un caricaturista político es un francotirador, que busca dar en el blanco a la hora de enfrentar su crítica en una coyuntura determinada y allí radica su poder; y eso pone a prueba el talento del artista. Es verdad también que existen caricaturistas que prefieren acomodar su trabajo a los intereses del medios de comunicación donde trabajan y ceden a las exigencias del director, poro eso los convierte en instrumentos para atacar a los enemigos políticos de turno del director o de la empresa periodística.
En nuestro país tenemos una saga de grandes caricaturistas políticos, que han dejado huella con su trabajo, desde el genial Julio Málaga Grenet, hasta el notable Carlos Tovar, conocido como "Carlín" y que publica diariamente en La República. Él es un ejemplo de cómo un caricaturista político mantiene una posición ideológica y política consecuente y allí radica su valor y su importancia.
Junto a él, también está Heduardo, que publica en el mismo periódico, pero cuyo trabajo está en la elaboración de los diálogos que acompañan a sus caricaturas, llenas de un fino humor y un sacasmo lapidario.


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